FACTORES ESTRUCTURALES Y ESTRATÉGICOS DETRÁS DE LA
DERROTA DE LA IZQUIERDA:
El triunfo contundente de la ultraderecha
liderada por José Antonio Kast en las recientes elecciones presidenciales
chilenas, con una diferencia de más de dos millones de votos sobre la candidata
oficialista Jeannette Jara, representa una derrota inapelable y un colapso del
proyecto político de la denominada nueva izquierda chilena. Este resultado, que
se traduce en un voto de castigo, no se explica primariamente por la fuerza
intrínseca del adversario, sino por una serie de errores de gestión, fallas
estratégicas y la incapacidad de la izquierda para canalizar las demandas
ciudadanas en un marco de orden y estabilidad.
A continuación, se detallan los principales factores que
impulsaron esta derrota:
I. El Fracaso de Gestión y la Erosión de la Credibilidad
El gobierno de izquierda llegó al poder
con un capital simbólico significativo, prometiendo la superación del modelo
neoliberal y la construcción de un Estado más moderno tras el estallido social.
Sin embargo, el análisis indica que la gestión no estuvo a la altura de las
expectativas generadas, lo que llevó a que el gobierno saliente de Gabriel
Boric se convirtiera en el "principal argumento electoral de su
adversario".
1. Incapacidad para Resolver Problemas
Crónicos: La derrota de la izquierda se atribuye a su ineficacia o incapacidad
para resolver problemas crónicos y de larga data que aquejan al país, como la
desigualdad, la pobreza, la marginalidad y el mal funcionamiento del Estado.
2. Decepción Económica: A pesar de haber
heredado un contexto adverso de pandemia e inflación global, las expectativas
de una "primavera" económica prometida por la izquierda chocaron con
una realidad de crecimiento débil e incertidumbre. La inflación golpeó
fuertemente a la clase media y a los sectores populares, debilitando su
confianza en el proyecto progresista.
3. Priorización Ideológica sobre lo
Material: La izquierda fue percibida como más preocupada por las "batallas
culturales identitarias" que, por dar respuestas eficaces a urgencias
concretas como la seguridad, la inflación, y el empleo. Esta falla permitió a
la derecha capitalizar la demanda por orden, estabilidad y bienestar material.
4. Imagen de Amateurismo e Inconsecuencia:
Una gestión política errática, marcada por mensajes contradictorios,
rectificaciones y conflictos internos, transmitió una imagen de
"fragilidad y amateurismo". Además, la izquierda fue castigada por la
inconsecuencia en promesas de orden ético, como la rebaja de los sueldos de las
altas autoridades, que era una medida "fácil de hacer" y altamente
demandada por la ciudadanía. A esto se sumaron escándalos de probidad (como los
casos Democracia Viva y Procultura) que erosionaron la imagen de la "nueva
política”.
II. El Eje Securitario y el Clivaje del Caos
El factor más decisivo que sepultó al
gobierno y allanó el camino a la ultraderecha fue la seguridad.
1. La Monopolización del Orden: La
incapacidad del gobierno para contener el avance del crimen organizado y la
delincuencia cotidiana generó una percepción de descontrol en el orden público,
Kast supo ocupar este vacío, monopolizando el discurso de la "mano dura y
la autoridad".
2. Manipulación Mediática de la
Percepción: La derecha ganó terreno en las "creencias de la gente".
Si bien las estadísticas oficiales delictivas no reflejaban un colapso, los
medios chilenos, concentrados y alineados, dedicaron una cobertura extensa y
sensacionalista a los hechos delictivos, amplificando el miedo. Esta narrativa
impulsó a un electorado frustrado a buscar un candidato de "mano
dura".
3. Migración como Chivo Expiatorio: El
problema de la migración, visto como el "enemigo número uno del pueblo
chileno", también representó un "talón de Aquiles" para los
partidos de izquierda. En las redes sociales, se generó una correlación espuria
que vinculaba el estallido social, el crimen organizado y la migración
descontrolada, interpretando el estallido ya no como emancipación, sino como
origen del caos.
III. El Impacto del Fracaso Constitucional
El proceso constituyente, que la izquierda
había impulsado como una salida institucional al malestar social, resultó ser
un golpe decisivo que reconfiguró el campo político a favor de las derechas.
1. El Clivaje de la Convención: El
sociólogo Alberto Mayol sugiere que el clivaje político que otorgó la mayoría a
las derechas no fue consecuencia directa del estallido social, sino de la
interpretación que se hizo de la Convención de 2022, vista como el origen del
caos y la crisis institucional.
2. Maximalismo y Desconexión: La izquierda
confundió la demanda de cambios estructurales con una licencia para imponer una
agenda maximalista y poco pedagógica, lo que la desconectó del "sentido
común mayoritario". La derrota dejó a la derecha reposicionada como
garante del orden y la estabilidad.
3. Voto Moderado contra Extremos: Los
resultados en los plebiscitos demostraron que, si bien la élite política osciló
entre extremos (primero a la izquierda, luego a la derecha), el votante chileno
se mueve en la moderación. El electorado castigó a quienes promovieron la
confrontación y la imposición, tanto en la Convención como en el Consejo Constitucional.
IV. Errores Estratégicos y la Necesidad de Autocrítica
La izquierda debe llevar a cabo una
autocrítica "profunda y honesta", reconociendo la falta de audacia y
la tibieza en su proyecto.
1. La "Tibieza" y la Falta de
Radicalización: Existe la tesis de que la izquierda perdió por su
"tibieza" (lukewarmness), al evitar la confrontación y no impulsar
banderas de cambio potentes. Al moderar su programa y acercar sus posiciones a
la centroizquierda tradicional, el gobierno tuvo dificultades para
diferenciarse del "centro", lo que resultó ser insatisfactorio para
su base. El pueblo quiere cambio, pero la izquierda terminó solo
"administrando un sistema".
2. La Derrota como Extensión del Fracaso
del Frente Amplio: El Frente Amplio, al ser el núcleo del gobierno, debe
realizar una "autocrítica bastante profunda". Se partió con excesiva
ambición, creyendo que el país estaba más ideológicamente avanzado, pero el
tiempo demostró que "las cosas no salieron como ellos pensaban”.
3. Fragilidad Estratégica en el Socialismo
Democrático: Las fuerzas de la centroizquierda tradicional (Socialismo
Democrático) también han contribuido a la irrelevancia al zigzaguear
constantemente entre identidades y aliados, lo que causa daño a su propia
identidad. La búsqueda de utilidades electorales a corto plazo, intentando
desligarse de los errores del gobierno del que son parte, no es un camino
sostenible para un proyecto progresista colectivo.
V. Reflexiones para el Futuro Progresista
La izquierda tiene ahora la oportunidad de
reorganizarse desde la oposición, pero esto requiere una autocrítica sin buscar
chivos expiatorios y evitar la "lucha en el barro" entre facciones.
Se requiere un repliegue necesario para la
reflexión y un esfuerzo coordinado para reconstruir su capacidad de proponer un
proyecto de país. Es crucial articular una propuesta que vaya más allá de la
defensa del statu quo de una democracia capitalista, ofreciendo una
visión de futuro que aborde el modo de acumulación de riqueza y no solo la
redistribución secundaria.
La tarea no solo es política y social,
sino también comunicacional: mejorar el trabajo territorial para recuperar
electorados perdidos y, sobre todo, disputar el relato hegemónico, ya que la
izquierda permitió que se instalara la idea de que su paso por el gobierno era
una "excepción a la regla" y que la victoria de Kast era el simple
"retorno al curso natural de las cosas". El desafío es adoptar una
postura más radical, que conecte con una mayoría electoral y que sirva al país.
La izquierda debe entender que, cuando la
inseguridad crece y la economía se resiente, el voto castigo no distingue
matices ideológicos, sino que castiga a quien gobierna mal. La incompetencia en
política es considerada una forma de traición cuando se gobierna en nombre de
los más vulnerables.
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